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“Resistencia construyó un acontecimiento cultural que no sucede en ninguna otra parte del mundo”

La Fundación Urunday presentó oficialmente a los diez artistas seleccionados que participarán del Concurso Internacional de Escultura de la Bienal del Chaco 2026, uno de los eventos culturales más importantes de la región. El lanzamiento se realizó el viernes pasado en la Casa de las Culturas, con la presencia de autoridades, artistas y una gran cantidad de público.

José Eidman — Pte. Fundación Urunday · Bienal 2026

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El presidente de la Fundación Urunday, José Eidman, destacó el acompañamiento de la comunidad y la importancia del momento para la organización. “Fue un momento hermoso, lleno de gente, amigos y autoridades. Es un momento muy esperado para nosotros y se ve que para la gente también, porque nos acompañó y la sala se llenó”, expresó.

Durante la presentación se dieron a conocer los nombres y nacionalidades de los escultores que competirán en esta nueva edición, resultado de un proceso de selección que demandó varios meses y que contó con una convocatoria récord.

 

Una selección entre casi 400 artistas

Según explicó Eidman, la Bienal recibió 439 postulaciones de artistas de todo el mundo, una cifra que demuestra el creciente interés internacional por participar del certamen.

“Recibimos 439 postulaciones, que es un montón. Después el reglamento establece determinadas pautas que hay que cumplir y algunos proyectos no se ajustan a esas condiciones. Finalmente quedaron validados 393”, detalló.

A partir de allí comenzó un proceso de evaluación en distintas etapas. Primero intervino un grupo de especialistas en artes visuales que realizó una preselección artística. Luego se sumó un equipo técnico integrado por ingenieros, arquitectos y paisajistas que evaluó aspectos vinculados a la seguridad y viabilidad de las obras, teniendo en cuenta que las esculturas se realizan en el espacio público.

“La particularidad de las obras de la Bienal es que pasan a formar parte del espacio público, por lo que deben cumplir condiciones técnicas y de seguridad además del valor artístico”, explicó.

Tras ese proceso, el equipo curatorial de la fundación definió la nómina final de diez artistas, provenientes de distintos países. Para Eidman, se trata de una de las selecciones más destacadas en la historia del certamen.

“Estamos muy contentos con la calidad de los artistas que participarán. Hoy considero que es una de las mejores selecciones que hemos tenido, aseguró.

 

Artistas de todo el mundo

Los escultores seleccionados representan a distintos países y tradiciones escultóricas. Quienes participarán en la edición 2026 son:

  • Argentina: Néstor Vildoza;
  • Bielorrusia: Alex Sorokin;
  • Bulgaria: Georgi Minchev;
  • Chile: Mauricio Guajardo;
  • España: José Carlos Cabello Millán;
  • Italia: Francesca Bernardini;
  • Polonia: Anna Teresa Rasinska;
  • Turquía: Furkan Depeli;
  • Ucrania: Lyudmyla Mysko;
  • Uzbekistán: Ulash Urakov.

Eidman destacó especialmente la diversidad geográfica de los participantes y la posibilidad de conocer distintas corrientes de la escultura contemporánea.

“La Bienal nos permite acceder a un panorama muy amplio de la escultura mundial. Es importante tener esa diversidad, pero también asegurar la trayectoria y la calidad de los artistas, porque las obras que realizan quedan para el patrimonio público”, afirmó.

 

Un taller a cielo abierto

Como es tradicional, los escultores trabajarán en el predio del Domo del Centenario frente al público. Los artistas llegarán días antes del inicio oficial para instalarse y preparar el trabajo.

“Deben estar en Resistencia el día 17 de julio para el acto de apertura y el 18 ya comienzan a trabajar en los horarios establecidos por reglamento. Es un programa muy intenso”, explicó Eidman.

 

Arte, cultura y participación popular

Más allá del concurso internacional, la Bienal se consolidó con el paso de los años como un gran acontecimiento cultural y popular que convoca a miles de visitantes.

 Hoy es uno de los espacios más relevantes de la escultura a cielo abierto a nivel mundial. Pero al mismo tiempo hemos construido un acontecimiento popular, algo que no sucede en ninguna otra parte del mundo

El evento incluye múltiples actividades culturales, educativas y artísticas abiertas al público, además de una gran exposición con emprendedores, gastronomía y empresas.

“La experiencia de arte público que se genera en la Bienal es una de las más importantes de la Argentina por la cantidad de asistentes y por la participación de la comunidad”, remarcó.

 

Una escultura de yaguareté que invitará al público a participar

Entre las propuestas destacadas de esta edición también se encuentra una obra especial que se realizará fuera de concurso y que buscará involucrar directamente al público. Se trata de una escultura de un yaguareté de gran escala que será realizada por la artista argentina Desirée De Ridder.

Según explicó Eidman, la obra tendrá aproximadamente tres metros y medio de altura y estará realizada en cerámica.“Va a ser un yaguareté erguido, una figura antropomórfica de unos tres metros y medio. Es una obra muy potente desde lo simbólico y desde lo artístico”, adelantó.

El proyecto tendrá además un componente participativo, ya que el público podrá formar parte del proceso creativo. “La gente va a estar invitada a amasar con los pies el barro que ella va a utilizar para modelar la escultura” , detalló.

La obra será cocida posteriormente en el mismo predio de la Bienal, lo que permitirá a los visitantes observar cada etapa del proceso.

 

Un legado que queda en la ciudad

Para el titular de la Fundación Urunday, uno de los mayores valores del evento es el legado que deja en la ciudad a través de las esculturas que se incorporan al patrimonio público.

“El círculo comienza con el evento y termina volviendo a la comunidad, porque las obras quedan para el disfrute de todos y como testimonio de ese proceso creativo del que también somos parte”, sostuvo.

Además, recordó que la Bienal nació como una iniciativa pequeña impulsada por un grupo de amigos y que fue la propia comunidad la que impulsó su continuidad.

Aquel primer concurso en la Plaza 25 de Mayo fue casi un experimento social. No estaba pensado para repetirse, pero fue la gente la que pidió que continuara. Hay una construcción muy legítima detrás de todo esto”, concluyó.