Home | Encuentro de Escultores Invitados | Rafael Blasco Ciscar
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X Encuentro de Escultores Invitados
17 al 26 de Julio 2026
Escultor Seleccionado
España
1987. Valencia, España. Licenciado en Bellas Artes, Universidad Miguel Hernández, Altea (España). Máster en Producción Artística, Universidad Politécnica de Valencia (España).
ProyectoLa escultura se presenta como una figura vertical que ocupa el espacio con presencia silenciosa y ambigua. Adopta una escala cercana al cuerpo humano, lo suficiente para sugerir una relación física con el espectador sin llegar a ser monumental en sentido clásico. Su silueta recuerda inmediatamente a los antiguos marcadores del territorio -menhires, estelas o ídolos primitivos- que históricamente han funcionado como puntos de referencia simbólica en el paisaje. Sin embargo, en lugar de proceder de un pasado arqueológico identificable, esta figura parece surgir de un cruce extraño entre memoria arcaica e imaginario industrial. La pieza se articula en torno a una dualidad material clara. Una columna de hormigón de sección cilíndrica sostiene toda la estructura. Su superficie estriada es el resultado del molde de chapa corrugada. El pilar puede leerse al mismo tiempo como una reminiscencia de la columna clásica -un elemento estructural elemental- y como un fragmento brutalista, donde el material se muestra sin disimulo, pesado, directo y tectónico. El cuerpo de aluminio presenta una textura irregular, casi epidérmica. Las protuberancias y abolladuras del metal generan una piel vibrante que rompe con la lógica mecánica de los materiales industriales. A pesar de ser un material con connotaciones totalmente industriales, dotándole de cierta organicidad. Esta ambigüedad desplaza la lectura del objeto desde lo puramente industrial hacia un territorio más incierto, donde lo artificial y lo biológico parecen entrelazarse.
En la parte superior, una abertura en forma de rejilla introduce un elemento claramente funcional. Este detalle remite de inmediato al mundo de la ventilación, de la maquinaria o de los sistemas técnicos que habitan el interior de edificios e infraestructuras. Del mismo modo, los conductos tubulares que conectan diferentes partes de la escultura evocan redes de circulación -aire, vapor, energía- propias de instalaciones industriales. Sin embargo, en el contexto de la pieza, estos elementos no cumplen ninguna función evidente. Parecen sugerir los restos de una máquina cuyo propósito se ha perdido. Esta tensión entre sugerencia funcional y ausencia de utilidad concreta sitúa la obra en un a-topos, algo carente de lugar. En este sentido, la obra funciona como una especie de encrucijada temporal. Por un lado, convoca la memoria de objetos rituales primitivos que servían para establecer vínculos simbólicos con el entorno. Por otro, incorpora el lenguaje formal de la industria contemporánea: hormigón, chapa remachada, conductos metálicos, superficies técnicas. El resultado es una figura que parece proceder simultáneamente de un pasado remoto y de un futuro incierto. La potencia de la escultura reside precisamente en esa indeterminación. Frente al espectador aparece como un objeto que podría haber sido excavado o ensamblado, descubierto o construido. Un ídolo cuya cultura de origen desconocemos, o una máquina cuyo funcionamiento ya no somos capaces de descifrar. En esa zona intermedia entre lo arcaico y lo industrial, entre lo totémico y lo técnico, la obra abre un espacio de interpretación donde la materia, la forma y el imaginario tecnológico se funden en una misma presencia silenciosa.
Realiza exposiciones individuales (desde 2007) en Costa de Marfil, Francia, Portugal, México, Estados Unidos, Uruguay, Chile, Cuba, Argentina, Japón, China y España. Realizó exposiciones colectivas en España, Reino Unido y Portugal.